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martes, junio 26, 2007

Fantasía Mitológica Jungiana-Lovecraftiana Arquetípica:

En las tinieblas del Inconciente psíquico existen innombrables y profundos deseos arquetípicos nacidos de la mortalidad. Todos en el fondo queremos vivir para siempre. No creemos en el consenso social de la Realidad, que solo existe para limitar el poder de la voluntad. Cualquier cosa que la mente imagine es posibilidad, susceptible de ser transmutada en acción.
El tiempo, como el viento, borra todas las huellas de lo que ha pasado por la tierra. Los hombres, las bestias y los árboles se deshacen en infinitos granos de la arena en que fueron forjados y se vuelan como cenizas, y de la tierra desparramada la lluvia modela nuevas formas originales que experimentarán el mismo proceso de división y renacimiento. Somos todos polvo de estrellas, escombros de Dioses olvidados que sucumbieron ante la fragmentación yóica de la locura o del simple y amargo tedio. Resultado: la vida y la muerte de seres incompletos de todas las tierras, a lo largo y ancho del universo.
Podrá ser una inconcebible insolencia según sus criterios y reglamentos que yo lo pida pero, Estrellas presentes, registren con tinta multicolor en los anales del tiempo más allá del tiempo, el clamor del poderoso deseo. Más allá del momento de mi muerte y de incontables posibilidades de reestructuración atómica con cuerpos ajenos, cuando los relojes eternos renuncien a contar los eones, es mi voluntad que hagan ustedes una excepción cósmica y me permitan atraer mis dispersas moléculas originales una vez más, en exactamente la misma composición y organización en que me encuentro esta noche, para volver a vivir mi vida y ser el mismo hombre otra vez, poseer el mismo cuerpo y vislumbrar con los mismos ojos pardos el futuro distante que mi imaginación fracasa en concebir.
No es mi intención perturbar su glorioso plan armónico, es solo un tema de curiosidad humana. Mi espíritu es fuerte, y despertará algún día para reclamar sus partes, como el antiguo Horus del desierto. En ese momento llevaré a cabo los ritos crepuscularios de llamada y ustedes abrirán sus ojos y sus bocas en el aire frente a mí. Cumplan mi deseo último, háganme uno de ustedes, libérenme del vacío de la existencia incorpórea del humo. Yo juro convertirme en su emisario astral, servidor y adorador, el profeta silencioso del nuevo orden, si soy escuchado.


Así ha hablado Qohelét, el Arcano.

Nota: Estos textos son ficticios y no reflejan ni siquiera los pensamientos y opiniones de su autor. Cualquier semejanza o correspondencia con la realidad es pura coincidencia.

viernes, junio 22, 2007

Mundo entero y rebasado por sí mismo...

Holas, esto lo escribí hace algunos meses, plasmando una emoción momentanea que a veces vuelve como sueños persistentes. Tan solo ficción, en todo caso.
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"Mundo entero y rebasado por si mismo, del que yo no soy parte, te odio porque me atas al suelo. No participo de ti ni bebo de tu sangre, tus anhelos y valores para mí no son nada, soy lo que algunos llamarían un diablo acorralado. Desearía apresarte entre mis garras de halcón y engullirte. Es lo que tú me haces cada día.
Le temo al presente, al pasado y al futuro. Todo tiempo pasado fue mejor, dicen allá afuera, y yo lo tomo muy a pecho. El futuro es el peor misterio que conozco, y si sobrevivo a él será un misterio aún más grande. No tengo ideas de mi destino, mis horizontes se han ampliado tanto que los perdí de vista. Pero me conformo con ir adelante y no hacia atrás.
Mundo tumultuoso y sísmico, erupcionas y eructas tus verborreas de noche y de día, tus automóviles corren veloces por las autopistas, tus habitantes se desconocen entre ellos. El pegamento de la sociedad se transmuta del amor y la confianza a al dinero y la farsa de la felicidad individual. Planeta azul y verde, te queda poca vida por delante, los seres humanos son una raza extranjera que ha llegado para mancharte de semen y polvo gris.
Aún así resistimos en la Tierra algunos seres de nuestra especie antigua, los últimos de la estirpe primigenia, somos los que nunca dejarán de ser jóvenes, los que seguirán soñando con ángeles y duendes y con paseos bajo la lluvia. Los que no nos sentimos obligados a quedarnos en nuestras camas por las noches, prefiriendo en cambio salir a explorar el lado oscuro de la ciudad. Los que no hacemos la cama hasta dentro de dos semanas, porque hacerla todos los días no tendría sentido. Los que a ratos cantamos en francés mientras bailamos desnudos, y al momento después asistimos a una respetable cena familiar. Nosotros creemos a veces en el orden y a veces en el caos, en dios y en el diablo teniendo sexo como si fuera la primera vez.Queremos ver calles de gente pensante, teatros mágicos y experiencias místicas, aquelarres en torno a un coloso de paja en llamas y cánticos paganos bajo la luna llena. Clamamos por un nuevo orden y llamamos a las armas. El mundo viejo está enfermo, démosle una muerte piadosa."

jueves, octubre 19, 2006

El Profeta Delirante

Hace poco cayó en mis manos, por absoluta obra del azar y las casualidades, un documento, un texto sin fecha ni origen aparente. Lo tengo en mi poder y lo estoy observando ahora mismo: está en letra manuscrita, escrito en tinta negra semi borrada por las inclemencias del tiempo y la humedad. Se encontraba en pedazos cuando lo hallé, y con minucioso esfuerzo he logrado unir las piezas. Parece ser español actual pero me resulta extraño que se encuentre en tan mal estado, y además su estilo y su tema me hacen pensar en los tiempos clásicos. El autor es claramente un profeta o un poeta delirante, sus pensamientos son totalmente incoherentes y contradictorios, no hallarían cabida en nuestros tiempos. No creo que tenga mucho valor. A continuación se los transcribo:
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"Conozco el secreto de la vida eterna: estar siempre en el presente, en el instante, en el aquí y ahora. Al suprimir todo pensamiento sobre el pasado o el futuro, el momento parecerá como si nunca fuera a acabar, no tendrá principio ni final. Es el principio de vida que rige en los animales, ellos son uno con la naturaleza, y la naturaleza es infinita en todo sentido, sea tiempo, sea espacio, sea como sea. No puedo concebir ningún ideal espiritual más elevado y glorioso que el de la existencia no-existente del animal.
Los hombres no somos superiores, somos ángeles caídos en desgracia, expulsados del paraíso, despreciados por Dios, aprendices del diablo. ¿Qué crimen pudo ser tan atroz para merecer tal castigo? Supongo que esa es la pregunta que hay que responder para expiar nuestro pecado, resolver el daño que hemos causado en la mordida de la manzana para encontrar el camino, recorrerlo y ganar la apertura de las puertas del Cielo. Tales preguntas debemos resolver para descifrar el enigma de la vida eterna, del que podremos conocer su naturaleza pero no todavía su camino.
¿O es qué lo conocemos? ¿Tenemos ya la formula alquímico-espiritual del instante eterno? ¿Meditación, desapego, amor? No creo en la *vida* después de la vida, creo que la *vida* está en la vida, creo en la verdadera vida y no en la verdadera muerte. El corazón, fuente de las emociones, asiento del alma, es el que palpita, es el que vive. En el ritmo de su palpitar está la Gran Verdad y la Gran Revelación, en nuestro interior, oculta bajo kilos y kilos de materia carnal y energía intelectual. Las religiones fueron malinterpretadas, es hora de que descubramos a Dios en cada árbol y en cada roca, en los besos y en las lágrimas, en la tierra y en las nubes. Lo sagrado está en sujetos y objetos y en el espacio que queda entre los dos. Entendamos que no hay un borde entre lo trascendente y lo intrascendente, porque toda distinción es hecha por una consciencia limitada. Los animales no hacen distinciones, es por eso que continúan siendo sabios-dichosos-divinos-eternos poseedores de la esencia motriz-vivificadora-inmutable del universo-multiverso que llamamos, tontamente, con el nombre de Dios, reduciéndolo, separándolo, apresándolo. "En el principio existió el cáos". Cielo, Edén, Valhalla, Nirvana, niñez perdida... todos nombres del Instante Eterno en que una vez se vivió y que todavía recordamos en algún lugar oculto del alma, desde donde ilumina mucho o poco cada aspecto de nuestra existencia, impregnándonos de nostalgia. Es el siempre buscado Instante Eterno el que llamamos ansiosamente desesperados con el nombre de felicidad, y nuestra obsesión es su posesión, y su búsqueda nuestra perdición. La llave es el relajo, es mirar al mundo, sonreír y ser parte de él, y confieso que conozco la receta... mas los ingredientes no los encuentro por ningún lado, están bien ocultos dentro de la maraña eidético-emotiva de la mente pestilente. El camino es ahora, siguiendo a los ascetas, hacia el silencio..."
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"Así ha hablado Qohelét, Corazón de Palabras Ahogadas, El Profeta Delirante, El Deslenguado."
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Confieso que al leerlo, sus palabras me llenan de turbación. ¿Quién fue ese tal Qohelét, que tomó su nombre de un antiguo sabio bíblico? Sólo un loco, sus palabras no comprenden sabiduría ni valor alguno. Les doy la libertad de fabricar sus propias opiniones.