En nuestra cultura contemporánea no existen ritos de expiación de la culpa, no hay manera de librarse de ella, no hay una tradición de liberación. Culpa, culpa, culpa. ¿Cuál es la puerta de salida? ¿Cómo puede uno perdonarse a sí mismo? Atrás quedaron los confesionarios, vacíos, olvidados. Como nuestros espíritus. Porque Occidente ha vendido su alma al diablo por riquezas, como si esta fuera un fin y no un medio, y con ella se fueron los valores, los sueños, la imaginación y la autoconciencia. Siento una intensa y fervorosa inclinación hacia la trascendencia. Y hacia la paz. Y hasta las sensaciones del cuerpo despiertan mi infinita curiosidad. Hayan o no misterios en el Universo, quiero más de lo que toco y veo cada día, no me interesa lo que ofrece el mundo de ahora. Se ha perdido mucho. Preguntémonos algo: ¿Qué mundo queremos construír para habitar?
Algunos creemos que depende de nosotros.
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Nota: quiero hacer una aclaración. A menudo me expreso en términos bíblicos o religiosos, pero no me interpreten de manera literal. Son metáforas, yo no soy católico ni dogmático en sentido alguno, pero ese estilo me da mayor facilidad de expresión. Trato/en de ver más allá. El Reino de Dios está en la tierra. Paz.
Y otra cosa: todos mis intentos de escribir en tercera persona fallan automáticamente. No puedo sacarme de la escena. Pienso que es un mal hábito y no me gusta. ¿Es egocentrismo?