jueves, octubre 19, 2006

El Profeta Delirante

Hace poco cayó en mis manos, por absoluta obra del azar y las casualidades, un documento, un texto sin fecha ni origen aparente. Lo tengo en mi poder y lo estoy observando ahora mismo: está en letra manuscrita, escrito en tinta negra semi borrada por las inclemencias del tiempo y la humedad. Se encontraba en pedazos cuando lo hallé, y con minucioso esfuerzo he logrado unir las piezas. Parece ser español actual pero me resulta extraño que se encuentre en tan mal estado, y además su estilo y su tema me hacen pensar en los tiempos clásicos. El autor es claramente un profeta o un poeta delirante, sus pensamientos son totalmente incoherentes y contradictorios, no hallarían cabida en nuestros tiempos. No creo que tenga mucho valor. A continuación se los transcribo:
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"Conozco el secreto de la vida eterna: estar siempre en el presente, en el instante, en el aquí y ahora. Al suprimir todo pensamiento sobre el pasado o el futuro, el momento parecerá como si nunca fuera a acabar, no tendrá principio ni final. Es el principio de vida que rige en los animales, ellos son uno con la naturaleza, y la naturaleza es infinita en todo sentido, sea tiempo, sea espacio, sea como sea. No puedo concebir ningún ideal espiritual más elevado y glorioso que el de la existencia no-existente del animal.
Los hombres no somos superiores, somos ángeles caídos en desgracia, expulsados del paraíso, despreciados por Dios, aprendices del diablo. ¿Qué crimen pudo ser tan atroz para merecer tal castigo? Supongo que esa es la pregunta que hay que responder para expiar nuestro pecado, resolver el daño que hemos causado en la mordida de la manzana para encontrar el camino, recorrerlo y ganar la apertura de las puertas del Cielo. Tales preguntas debemos resolver para descifrar el enigma de la vida eterna, del que podremos conocer su naturaleza pero no todavía su camino.
¿O es qué lo conocemos? ¿Tenemos ya la formula alquímico-espiritual del instante eterno? ¿Meditación, desapego, amor? No creo en la *vida* después de la vida, creo que la *vida* está en la vida, creo en la verdadera vida y no en la verdadera muerte. El corazón, fuente de las emociones, asiento del alma, es el que palpita, es el que vive. En el ritmo de su palpitar está la Gran Verdad y la Gran Revelación, en nuestro interior, oculta bajo kilos y kilos de materia carnal y energía intelectual. Las religiones fueron malinterpretadas, es hora de que descubramos a Dios en cada árbol y en cada roca, en los besos y en las lágrimas, en la tierra y en las nubes. Lo sagrado está en sujetos y objetos y en el espacio que queda entre los dos. Entendamos que no hay un borde entre lo trascendente y lo intrascendente, porque toda distinción es hecha por una consciencia limitada. Los animales no hacen distinciones, es por eso que continúan siendo sabios-dichosos-divinos-eternos poseedores de la esencia motriz-vivificadora-inmutable del universo-multiverso que llamamos, tontamente, con el nombre de Dios, reduciéndolo, separándolo, apresándolo. "En el principio existió el cáos". Cielo, Edén, Valhalla, Nirvana, niñez perdida... todos nombres del Instante Eterno en que una vez se vivió y que todavía recordamos en algún lugar oculto del alma, desde donde ilumina mucho o poco cada aspecto de nuestra existencia, impregnándonos de nostalgia. Es el siempre buscado Instante Eterno el que llamamos ansiosamente desesperados con el nombre de felicidad, y nuestra obsesión es su posesión, y su búsqueda nuestra perdición. La llave es el relajo, es mirar al mundo, sonreír y ser parte de él, y confieso que conozco la receta... mas los ingredientes no los encuentro por ningún lado, están bien ocultos dentro de la maraña eidético-emotiva de la mente pestilente. El camino es ahora, siguiendo a los ascetas, hacia el silencio..."
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"Así ha hablado Qohelét, Corazón de Palabras Ahogadas, El Profeta Delirante, El Deslenguado."
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Confieso que al leerlo, sus palabras me llenan de turbación. ¿Quién fue ese tal Qohelét, que tomó su nombre de un antiguo sabio bíblico? Sólo un loco, sus palabras no comprenden sabiduría ni valor alguno. Les doy la libertad de fabricar sus propias opiniones.

1 comentario:

Anónimo dijo...

dió ser igual de cagao de la mente que surf castro.

igual me encanto la wea.
se nota q tiene style.
igual que franzani con sus tallarines con oregano.